El Portal de Belén

El Portal de Belén o la representación del nacimiento de Jesús ha dado lugar a toda una corriente: el belenismo.

Históricamente la primera celebración navideña con nacimiento incluido se remonta al año 1223. Se le atribuye la obra a San Francisco de Asís, en una cueva italiana. Anecdóticamente, este primer Belén no contó con personas y el pesebre estaba vacío.

A partir del siglo XIV se extendió el montaje de todo tipo de Belenes durante la Navidad. De Italia se exportó al resto de Europa, primero como práctica eclesiástica, luego aristocrática y finalmente popular.

Belenes en América

En el siglo XVIII los franciscanos utilizaron los belenes como método de evangelización. De esta forma se diversificó en múltiples interpretaciones. Se incluyeron animales y plantas americanos que nada tenían que ver los tiempos de Palestina.

El Belén hecho arte

El belenismo se convierte en todo un arte. A partir del siglo XIX aparecen las primeras asociaciones de belenistas, hay congresos belenistas y se convierte en una tradición popular arraigada.

Son muchos los artistas, especialmente pintores, atraidos por representar el nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes Magos.

Si pensamos en el Portal de Belén muchos imaginaremos una construcción humilde, hecha de madera y paja. Lo importante son los personajes y la construcción no les resta protagonismo. Si bien es cierto que dependiendo del lugar y tradición, el Belén se convierte en toda una maqueta con diversas escenas cotidianas. Distinguimos diversas casas y oficios que hacen alusión a los doce meses del año. Así el charcutero y en algunos lugares la tradición de la matanza del cerdo, hace alusión a enero. Mientras que el vendedor de sandías hace alusión a agosto y el vendedor de castañas a noviembre.

Desde el primer portal de Belén la construcción ha evolucionado de forma inimaginable. Los preformados de placa de yeso laminado permiten diseñar y ambientar todo tipo de espacios. ¿Te imaginas un portal de Belén del siglo XXI?